Sábado, Noviembre 27BacktotheGames - Síguenos en nuestras redes sociales

El continente perdido que tardaron 375 años en encontrar

Era 1642 y Abel Tasman estaba en una misión.

El experimentado marinero holandés, que lucía un extravagante bigote, una tupida perilla y una inclinación por la justicia dura (trató de ahorcar a algunos de sus tripulantes por un arrebato ebrio) confiaba en la existencia de un vasto continente en el hemisferio sur… y estaba decidido a encontrarlo.En aquel momento, esa parte del mundo todavía era en gran medida misteriosa para los europeos, pero tenían la creencia inquebrantable de que debía haber una gran masa de tierra allí, denominada de forma preventiva Terra Australis, para equilibrar su propio continente en el norte.

La fijación se remonta a la época de la Antigua Roma, pero hasta el siglo XVII no iba a ponerse a prueba.Y así, el 14 de agosto de 1642, Tasman zarpó de la base de su compañía en Yakarta, Indonesia, con dos barcos pequeños y se dirigió al oeste, luego al sur, luego al este, y finalmente terminó en la Isla Sur de Nueva Zelanda.

Su primer encuentro con los maoríes locales no fue bien: el segundo día, varios remaron en una canoa y embistieron un pequeño bote que pasaba mensajes entre los barcos holandeses. Murieron cuatro europeos.

Más tarde, los europeos dispararon un cañón contra 11 canoas más; no se sabe qué pasó con sus objetivos.Y ese fue el final de su misión: Tasman nombró al fatídico lugar Moordenaers Baij (Bahía de los Asesinos), con poco sentido de la ironía, y navegó de vuelta a casa varias semanas después sin siquiera haber puesto un pie en esta nueva tierra.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Facebook